Sem “Neurotransmissores” felizes não há Aprendizagem

O sentimento que denominamos por “felicidade” está relacionado com quatro neurotransmissores cerebrais especiais: A Dopamina, a Endomorfina, a Oxitocina e a Serotonina.

Estes “Neurotransmissores Felizes” incrementam-se quando o nosso cérebro observa algo que é bom para a nossa sobrevivência. De imediato os neurotransmissores desativam-se para que estejam preparados para reagir novamente quando algo de bom surgir.

(Artigo em espanhol)

Cada “neurotransmisor feliz” desencadena un tipo diferente de sentimiento positivo:

  • La Dopamina genera la alegría de encontrar lo que estamos buscando: sentimiento “¡Eureka, lo encontré!”.
  • La Endorfina enmascara el dolor, sentimiento que a menudo es denominado euforia.
  • La Oxitocina crea la sensación de seguridad con otras personas, también denominada vinculación afectiva.
  • La Serotonina genera el sentimiento de que uno es respetado por los otros, o sea el amor propio.

sistema limbico

Los “neurotransmisores felices” son controlados por el Sistema Límbico.

Este sistema libera neurotransmisores que le dicen a su cuerpo “esto es bueno para vos, avanzá hacia él” o “esto es malo para vos, evitalo”.

Su cuerpo no siempre le obedece a estos mensajes porque la corteza cerebral puede ignorarlos momentáneamente, sin embargo, en caso de ser desobedecido, el Sistema Límbico ―también conocido como  el “corazón” de sus conductas― intentara cambiar la respuesta una y otra vez.

Su cerebro lo recompensa con buenos sentimientos cuando usted hace algo bueno para su supervivencia.

Cada “neurotransmisor feliz” estimula un tipo diferente de conducta de supervivencia:

  • La Dopamina lo empuja a encontrar lo que necesita, aún cuando esto implique mucho esfuerzo.
  • La Endorfina permite ignorar el dolor (físico o emocional) para que pueda huir de lo que lo lastima cuando lo está lastimado.
  • La Oxitocina posibilita confiar en los otros.
  • La Serotonina lo motiva a obtener respeto, lo cual aumenta sus posibilidades de conseguir pareja y de proteger a sus hijos.

La corteza cerebral observa el mundo exterior como un caos de detalles hasta que su Sistema Límbico etiqueta las cosas como buenas o malas para usted. Más importante aún, su corteza cerebral no puede generar “neurotransmisores felices”. Si quiere felicidad la obtendrá del Sistema Límbico.

Sin embargo, su corteza cerebral y su Sistema Límbico, literalmente, no se hablan entre sí. Esto se debe a que el Sistema Límbico no puede procesar el lenguaje. Cuando uno tiene un diálogo interior (o sea, se habla a sí mismo), esta conversación ocurre en la corteza cerebral. El Sistema Límbico nunca le dice a usted en palabras por qué activa un “neurotransmisor feliz” o uno infeliz.

Un león hambriento es “feliz” cuando ve a su presa. Sus “neurotransmisores felices” generan un estado de excitación que liberan energía para la caza.

La Dopamina aumenta lo cual acelera su sistema motor para abalanzarse sobre su presa.

Un elefante sediento es feliz cuando encuentra agua. El buen sentimiento de saciar su sed activa su Dopamina, la cual genera conexiones permanentes entre sus neuronas. Esto lo ayudará a la ahora de buscar líquido en el futuro: ya no necesitará tratar de aprender en dónde está, ya que la Dopamina simplemente ha “pavimentado” un circuito neuronal. La próxima vez que vea cualquier señal de un charco, una corriente eléctrica atravesará a toda velocidad el circuito neuronal hacia sus “neurotransmisores felices”.

Su sentimiento positivo le dirá “acá está lo que necesitas”. Sin mucho esfuerzo, los “neurotransmisores felices” promueven la supervivencia. No obstante, estos no se activan de manera constante.

El cerebro del león tiene un aumento de sus “neurotransmisores felices” cuando obtiene otra presa, y en el elefante se activan solamente cuando encuentra algo que necesita para su supervivencia. ¡En la naturaleza no existen “neurotransmisores felices” gratis!

Los sentimientos positivos evolucionaron porque nos mantienen haciendo cosas que promueven nuestra supervivencia.

A menudo nos sucede que nos gustan cosas que no son buenas para nosotros y le tenemos miedo a cosas que nos resultan favorables.

¿Por qué habrá construido estas estrafalarias vías un cerebro que evolucionó para lograr el éxito de nuestra supervivencia?

Esto se debe a que el cerebro edifica sobre los circuitos que ya posee. Evolucionamos para depositar experiencia, no para eliminarla. La mayor parte del tiempo la experiencia contiene lecciones importantes, y nos ayuda a ir hacia cosas que nos han permitido en el pasado evitar situaciones que nos han amenazado.

Pero un enorme aumento de “neurotransmisores felices” crea un gran circuito neuronal, aún cuando demasiado de algo bueno puede lastimarnos.

Un importante incremento de neurotransmisores de infelicidad construye un enorme circuito neuronal que persiste aún cuando la amenaza haya desaparecido. Esto promueve la supervivencia en un mundo en el cual las cosas buenas son escasas y las amenazas duraderas.

Construir un nuevo circuito neuronal es como tratar de abrir un sendero a través de una densa selva tropical. Cada paso requiere de gran esfuerzo y el nuevo sendero desparece bajo la maleza si no lo usa nuevamente en forma rápida. Este nuevo camino parece ineficiente y muy inseguro cuando una hermosa autopista está cercana. Este es el motivo por el cual las personas a menudo tendemos a quedarnos “pegadas” a los circuitos que ya tenemos.

Usted puede elaborar nuevos senderos a través de la jungla de neuronas de sus alumnos, lo cual puede activar sus “neurotransmisores felices” de nuevas formas. La electricidad fluye en las neuronas como el agua, encuentra el camino de menor resistencia. No obstante, los estímulos no fluyen con facilidad a través de neuronas que nunca se han activado en forma previa. Cada vez que un circuito neuronal es empleado, los impulsos fluyen por él con mayor facilidad.

O sea que la reiteración desarrolla lentamente un “sendero neuronal”, de la misma forma que un camino de tierra se endurece con los años de uso.

Pero los neurotransmisores pueden desarrollar un “sendero neuronal” en forma mucho más rápida, de la misma manera que el asfalto pavimenta un camino de tierra en forma casi instantánea.

Las conexiones neuronales se desarrollan por las cosas que se experimentan repetidamente y neuroquímicamente.

Cuando ha desarrollado una autopista neuronal debido al aumento de sus “neurotransmisores felices”, ésta es utilizada porque uno siente que promueve la supervivencia.

Este cerebro que hemos heredado puede ser a veces frustrante. En la búsqueda de la supervivencia a menudo desactiva los “neurotransmisores felices” y activa los “neurotransmisores infelices”. Cuando nuestra neuroquímica nos frustra debemos recordar que los neurotransmisores que poseemos han tenido éxito en promover la supervivencia durante millones de años. ”

Autor:

Dr. Roberto Rosler

Docente de Neurocirugía na Universidad de Buenos Aires

Asociación Educar

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